miércoles, 28 de noviembre de 2007

Qué hacer con el pasado?

Este es el segundo post de hoy. Lo he pensado esta mañana pero luego no he tenido tiempo de escribirlo.
Resulta que aún tengo cajas de la mudanza sin desembalar. Como puedes imaginar no son cosas necesarias ni que utilice, por eso siguen acumulando polvo unas encima de otras en el "cuarto de los invitados" (que también acumula polvo, por otro lado).
Estas cajas tienen recuerdos dentro.
Si, estos objetos que vas acumulando desde pequeña y siempre se escapan de un fin de semana de limpieza y tirada de trastos, estos que van rodando contigo de mudanza en mudanza, que te siguen y no sabes muy bien porqué pero no eres capaz de tirarlos.
No es que me haya mudado muchas veces ni tire trastos todas las semanas, pero éstos están como pegados a tí, no se si me explico.
Son cosas muchas veces inservibles: una entrada de un concierto de no sé quién, una servilleta con algo escrito, un colgante que ya está oxidado, vinilos, videos en VHS,... no las utilizas, ni siquiera te acuerdas de ellas, pero cuando caen en tus manos por alguna razón, te transportan a otro sitio, a otro tiempo. Y te vienen a la cabeza un montón de sensaciones, pensamientos,... te acuerdas de gente, de sitios, te echas una risa o se escapa alguna lágrima traicionera...

En fín, todas esas cosas.

Hoy entonces tengo un dilema. Todas esas cosas están en un par de cajas.
Las guardo? Las tiro? Las saco?
?????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????

5 comentarios:

pequeño saltamontes dijo...

Hola!!!!

Tienes un blog muy interesante!

Creo entender bastante bien lo que dices. Yo también soy de esas personas a las que le cuesta deshacerse de los recuerdos materiales. Y por casualidad, también he tenido ese dilema: ¿tirarlo o seguir guardándolo en el baúl de los recuerdos?

Respiré hondo, cogí fuerzas y acabé dejándolos con mucha pena en el cubo de la basura. Una vez desaparecido, ya no es posible el reencuentro (vamos, al menos poco probable) y por eso la melancolía del tiempo pasado no vuelve a llamar a tu puerta.
A veces, tirando este tipo de objetos también he llegado a sentir un poco de alivio...

Ya nos dirás al final que has decidido hacer con las cajas jejeje.
Siento haberme extendido tanto, pero es que este tema me ha gustado muuuuuucho!

Saludos desde Yokohama!

Lola dijo...

Aún lo estoy pensando... pero creo que una de las cajas hará de mesilla de noche en la habitación de invitados... tapada con una tela mona dará el pego... El resto, ni idea, a ver dónde las coloco, porque no me siento con fuerzas para tirar los últimos supervivientes...
Es que esta noche he estado pensando. Hay muchas cosas que he tirado que me recordaban cosas, y ahora me es mucho más difícil acordarme de todo ello... si tiro lo poco que "arrastro" ya, acabaré con los nexos de unión...
No sé, seguiré pensando...
Un abrazo.

pequeño saltamontes dijo...

Creo que lo más importante que ha ocurrido en el transcurso de tu vida, jamás se llega a olvidar.
Por otro lado, cuando vi la película de Amelie Poulan en la que la protagonista devolvía una caja llena de recuerdos de la infancia a un señor que ya se había hecho mayor, pensé que el poder reencontrarte algún día con esos objetos sería algo muy muy especial...
Muchas veces he criticado a mis padres por no tener fotos mías de cuando era pequeña, o de tirar todos mis juguetes una vez que me hice mayor.
Quizás por esa razón me pude ir a vivir a Japón con una sola maleta. Desde entonces, los únicos objetos que conservo son los que he ido adquiriendo en este país....
Mis padres rehabilitaron la casa de Barcelona, y cuando volví un día por Navidad (como el turrón!), todo era diferente. Ya no quedaba ni rastro de lo que un día había sido mi infancia y adolescencia. Al principio me produjo un poco de shock, pero luego ya no eché nada en falta.
Lo curioso es algo que tú dices en tu mensaje: están ahí, pero normalmente no los sacas y los miras de nuevo.
¿Será inseguridad? Parece como si el mero hecho de tenerlas cerca te hiciesen más fuerte, verdad?
Se podría comparar con esos fumadores que dejan un día el tabaco, pero siempre llevan una cajetilla de cigarros encima. Sólo por no sentir que lo han dejado.
En cierta forma es un autoengaño pero que te hace que te sientas seguro. Claro que todo depende de qué tipo de recuerdos hablemos....

Te propongo una idea:
¿Por qué no les haces fotos a esos recuerdos y los almacenas de forma digital?
Jujuju, ya me parezco al Bill Gates....qué falta de sensibilidad!

Un abrazote!!!!
Cris

Lola dijo...

Jeje!! puede ser una solución bastante práctica, jeje!! y poco espaciosa!!
De todas formas es cierto, los recuerdos están, los objetos son sólo el medio para revivirlos.
Un abrazo!

Orleans dijo...

Creo que sería mejor mantenerlos.Si pululan trodavía contigo es por algo.N será que ellos no se quieren separar de ti?Piénsalo.
Megusta mucho este teme deMecano...bueno...y todos.
Un beso.