Estoy pasando por una etapa de mi vida en la que el tiempo libre, los momentos a solas y los espacios desconocidos (físicos y no físicos), están muy presentes en el día a día.
Es en estos momentos donde te planteas muchísimas cosas en las que no piensas durante el ajetreo que supone una vida llena de trabajo, colaboraciones, amigos, familia,... La cabeza está libre, y se dedica a divagar.
Si no hay problemas a tu alrededor, ni puedes participar activamente en la solución de los problemas de tus vecinos (a los que aún no conoces), tus amigos y/o familia(que están lejos), ni tienes lios tuyos, es cuando te dedicas a pensar, a investigar, a "inmiscuirte" en los problemas del mundo.
Y sí, digo mundo, porque es ahora cuando más me fijo en las situaciones mundiales: la situación de Irak, Afganistán, África, Europa, el calentamiento global y sus consecuencias, lo mal que conducimos y lo que conlleva, las olas de odio irracional que provocan miles de muertes,... Demasiadas cosas. Demasiadas situaciones sin respuesta, y a veces sin esperanza ni solución.
Pero esta tarde mi universo ha quedado reducido a las paredes de mi casa. A los pequeños seres vivos que me acompañan y que no parece que se estén adaptando demasiado bien a los cambios...
Mis plantas están pachuchas.
El cóleo sólo crece hacia arriba y se le caen las pocas hojas que tiene, el aloe tiene las mismas ganas de tirar para adelante que un toro en la plaza, y la portulacaria (o planta del dinero) tiene una palidez que asusta...
Me gustaría poder ayudarlas, igual que me gustaría ayudar a que muchas situaciones tuvieran una solución, o al menos un atisbo de esperanza.
Y busco información, datos, experiencias.
Y me pongo manos a la obra. En mi casa. En mi barrio. Donde se pueda.